De la Menstruación y la Sororidad…

Lectores de mi corazón…. 

Hace mucho tiempo, pensaba que trabajar en ambientes excesivamente femeninos era la muerte. Siendo mujer, cuya vida profesional se ha desarrollado principalmente en medio de hombres, siempre creí que no me sentiría cómoda trabajando con muchas mujeres, tal vez por aquellos estereotipos que están tan instalados en nuestra imaginario colectivo: El chisme, la envidia, el malgenio, lo complicadas que podemos llegar a ser. En cambio, con hombres, todo es practicidad, lógica y productividad.

Luego, empiezan a ponerse de moda conceptos como la sororidad. Para las mentes que nos leen y no se encuentran familiarizadas con el concepto, la respetable REAL ACADEMIA DE LA LENGUA (RAE) nos saca de dudas, indicando que la sororidad es “la relación de hermandad y solidaridad entre mujeres, a fin de crear redes de apoyo que impulsen cambios sociales hacia la igualdad”. Palabras más, palabras menos, es básicamente solidaridad femenina. Entonces muy lindas nos decimos “sororas”.

Mis escenarios laborales, me han llevado a encontrarme con mujeres extraordinarias, llenas de capacidades, talentos y dones, a quienes admiro y con quienes siento que juntas podemos desarrollar proyectos exitosos en suma de lo que ellas saben hacer con lo que yo hago bien. Si un ambiente femenino tienes mujeres así, ahí si me gusta estar.

Sin embargo, hay ocasiones donde a muchas otras mujeres, se les olvida que somos hermanas, y más por compartir nuestras características biológicas. Y es donde sale al paso un adagio popular que dice que no hay peor crítica que la que le hace una mujer a otra mujer… ¿What? Y no pues que muy sororas.

Mujeres criticando a otras porque si visten así o asá, porque si el cabello, que si se dejan las canas o se las tiñen… Pero lo peor, lo peor de todo, en lo que a falta de solidaridad femenina se refiere, son aquellas mujeres que se atreven a opinar sobre aquellas hermanas que padecen síntomas relacionados con su período menstrual. Desde compañeras de trabajo, tías, la propia madre, o peor aún: Las médicas tratantes. Naturalmente, no son todas… Pero creo que a muchas nos ha pasado: Un comentario hiriente o una opinión que minimiza la situación que algunas pasamos.

Y para mí, más de lo bonito que pueda sonar el término de sororidad, está algo básico que todo ser humano debería vivir: La simple y básica empatía de toda la vida, la empatía que tenemos que sentir por los demás.

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