Discapacitados sociales

Lectores de mi corazón.

Una vez entré a un negocio de esos de barrio, a una tiendita, y tenía un cartel que hablaba sobre como la crianza de los hijos podía terminar generando “discapacitados sociales”. Nada más lejos de la verdad.

Honestamente, soy fan de muchas estrategias de la crianza tradicional que recibimos muchos de los nacidos en los ochenta. Obviamente hablo de las buenas estrategias que nos formaron como adultos responsables, disciplinados, resilientes y trabajadores. Que no me caiga el mundo encima hablando de los traumas infantiles generados por todos esos estilos de crianza, ejecutados por padres y madres bienintencionados pero con pocas herramientas y recursos.

Pero no nos digamos mentiras que ahora la crianza si se fue al otro extremo.

Asistimos a un momento de la historia donde lamentablemente vemos a muchos jóvenes adultos completamente incompetentes para vivir en sociedad. Aunque reconozco que hay gente de mi edad que parecen adolescentes de cuarenta y cinco años. Tal vez fueron criados por algún “hippie con ideas raras” (#humor).

Es muy fácil detectarlos, son jóvenes que en sus veintes tienen cero tolerancia a la frustración. No duran en un trabajo porque no saben cómo lidiar asertivamente con la autoridad. No tienen idea de cómo valerse por sí mismos, porque nunca supieron ni lavar un plato o por lo menos cocinarse un huevo. No saben que para que una casa funcione hay un mínimo de gastos como servicios públicos o que hay que barrer de vez en cuando. Creen que lo pueden tener todo, y peor aún, que lo merecen sin el más mínimo esfuerzo.

No todos gracias a Dios, porque si no a donde iremos a parar, pero si muchos cuyos padres olvidaron lo más importante de la crianza: Entregar adultos funcionales a la sociedad.

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