Mi demonioso

Lectores de mi corazón…

Hace algunos días, les comenté que dadas las “peripecias” que paso con mi periodo menstrual, por llamarlo de alguna manera en búsqueda de reír por no llorar; busque nuevamente asesoría médica.

Si bien toda la vida he sufrido diversos síntomas que normalizamos sin ser normales, y me tocó “a fuerza de lidias” aprender a vivir con ellos, de un tiempo para acá se habían salido de la “zona de confort” y entraron a la zona de la tortura física y psicológica.

No sé por cuanto tiempo la ha padecido, pero el diagnóstico fue adenomiosis. Y pues por un juego de letras, le llamo demonioso. Nuevamente tratando de sacar el lado “amable” de la situación.

Para quienes no estén familiarizados con este tipo de diagnósticos, se trata de una enfermedad ginecológica crónica donde el tejido endometrial crece anormalmente en la pared muscular del útero. Esto conlleva a tener un útero agrandado, reglas muy dolorosas y sangrado abundante.

El tratamiento va desde los anticonceptivos orales, el dispositivo intrauterino o en casos más extremos la histerectomía. Que, dicho sea de paso, después de ser mamá he tenido reflexiones serias frente a optar por esta radical decisión, dados los padecimientos a lo largo de la vida.

Como me encuentro cerca de la menopausia, o bueno, creo que estoy cerca, es muy improbable que un ginecólogo opte por este tratamiento.

Me han formulado anticonceptivos. Al principio, “manchaba un poco” y tenía dolores de cabeza muy fuertes, además de cambios de humor, por los días que me tendría que bajar la regla.

Por ahora, por lo menos los síntomas de la adenomiosis si han mejorado. Se supone, que con este método incluso me va a dejar de venir la menstruación. Ya les estaré contando mi experiencia.