Perimenopausia

Lectores de mi corazón.

Hace unos meses me ha llegado con una revolución hormonal. O eso creía yo. Después de años de regularidad y de síntomas más o menos esperables en cada período, hace unos meses ese menester se enloqueció. Si, básicamente si enloqueció. No hay otra palabra para describirlo.

Si antes podía predecir con cierta certeza el día en que me iba a bajar, a llegar, a visitar, en fin; pasé a una irregularidad en el tiempo, duración y cantidad, Y peor aún, los padecimientos que acompañaban mis períodos, se magnificaron al punto que en algunas ocasiones no me permitian ni siquiera llevar a cabo mis tareas cotidianas. Que pues bueno, ya saben ustedes que soy mamá y ni modo, en este rol toca sacar fuerzas de donde sea, pero cuando me quedaba sola no me provocaba ni pararme de la cama.

Pero como ya paso los cuarenta, como les comenté en alguna otra carta, pensé si tal vez era que estaba iniciando mi camino hacia la menopausia, lo cual aún no me decido si será bueno o malo,

Entre otras cosas que hice por mi salud, fue tratar de entender un poco lo que se me venía, y me encontré con un término de esos rimbombantes con los cuales hay que etiquetar ciertas etapas de la vida… Y pues como ya lo adivinaron desde el título de mi carta de hoy, es la perimenopausia.

Y muy seguramente aquí ya hay lectores qué saben de qué va, la están viviendo o ya la pasaron. Agradecería mucho cualquier consejo que me puedan dar.

Por ahora lo que aprendí es que la perimenopausia, según la muy prestigiosa Clínica Mayo, significa “alrededor de la menopausia”. Hasta suena bonito escrito así. Básicamente es como el puente que hay entre ser reproductivas y dejar de serlo. Es la puerta que se cruza.

El estrógeno, nuestra hormona femenina principal, se encontrará en una “divertida montaña rusa”, subiendo y bajando. Obvio, los ciclos menstruales cambiarán. Y algunas experimentarán síntomas usualmente relacionados con la menopausia. Y otra serie de síntomas que algunas les afecta y a otras no.

Como siempre es bueno consultar a los profesionales de la salud, si te encuentras entre las afectadas como yo, naturalmente hay que consultar. Ya lo hice. Y parece que lo mío, no es la perimenopausia. En otra carta les contaré.

La Menstruación no debería doler… Pero duele

Lectores de mi corazón…. 

Antes de que generar confusiones, en si mismo el acto de menstruar no es doloroso. No vaya a ser que las mentes que bien buscando aquí iluminación no se me vayan más confundidas. 

Entonces, ¿Qué es lo que duele?

Primero, es importante que sepan, queridas mentes, que cuando se tienen períodos menstruales acompañados de dolor, se le llama dismenorrea. Lo más común, dicho en palabras comprensibles, es que se presenten una suerte contracciones en el útero, lo que provoca los calambres (A mí el calambre me baja hasta las rodillas). También puede haber dolor de espalda, náuseas, diarrea, dolores de cabeza, y hasta punzadas en el ano… Si. Aunque no lo crean.

Seguramente debe haber más padecimientos, recordemos que esta es una experiencia absolutamente individual. A unas nos “da más duro”, a otras no tanto, para otras pasa desapercibida. Cada quien tiene su forma de enfrentarlo: Que si el té, que si la bolsa de agua caliente, que si el Yoga, que si los medicamentos. Siempre es bueno conversarlo con algún profesional de la medicina para que reciban una adecuada orientación. Recuerden: Siempre toca que pasar por unos dos o tres antes de encontrar a alguien que te escuche. Todo es normal, dicen ellos. Me imagino que sí (Modo sarcasmo activado).

¡Ojo! Si hay fiebre, cambios drásticos en la intensidad del dolor, ni los calmantes ayudan, O cuando ya interfiere demasiado con la vida diaria… En situaciones así se debe acudir al médico de inmediato.

Y acompañando toda esta sintomatología física, viene la mental. No se sabe que es peor. El estado de ánimo cambia abruptamente, por más bien que anden las cosas en la vida.

Entonces, queridas mentes lectoras, creo que autoconocerse, es básico. Conocer nuestro cuerpo, nuestro ciclo y lo que mejor funciona para cada quien. Ser consciente de nuestro estado mental y cómo cambia. Es esta consciencia lo que nos permite sobrellevar mejor un proceso, que, por más que queramos lo contrario, es inevitable. Ahora, querida cammunidad, trato de reconciliarme con esto.