Subculturas de hoy

Hace algunos días, hubo un gran revuelo en las redes sociales, y hasta por fuera de ellas porque el mundo digital permeó el mundo físico y viceversa, Todo este fenómeno de los therians, que sabemos que no es nuevo, pero nos sigue asombrando, fue motivo de debates, memes, opiniones profesionales, y eso sí, situaciones hilarantes de todo tipo. Fueron fuente inagotable de contenido para YouTube, Instagram o TikTok.

Yo creo que hasta los abuelitos se dieron cuenta del término, me imagino qué muchos pensarían que esta juventud está perdida. Creo que no necesitamos a los “therians” para que los abuelitos piensen así.

Me imagino también que eso pensaron los padres de ellos… Tal parece que cada generación siempre termina pensando que la suya fue mejor que la que sigue.  

Pero hoy en día todos esos temas de “Me identifico con” dan cabida a muchas reflexiones. Creo que una cosa es divertirse por un rato con tus amigos e incluso disfrazarse, y otra muy distinta desdibujar la realidad. Es más ¿Hasta dónde el ritmo de vida actual nos está llevando a buscar vías de escape de este estilo? La ayuda terapéutica sale a nuestro rescate.

Como mamá, me parecen muy divertidos esos videos de papás diciendo: ¿Ahora eres therian? Duermes afuera y comes croquetas. Se me hace muy divertido. Ya que yo estoy de acuerdo con algunas prácticas de la crianza tradicional, me parecen muy graciosos esos golpes de realidad para estos muchachos. Y además porque hay de todo.

A mí se me hace un poco increíbles las historias de “therians” mordiendo personas, o adoptando comportamientos animales como si el raciocinio les faltara. Con razón hay quienes dicen que los animales son más inteligentes y eso que no soy animalista.

Entonces vuelvo a mi reflexión sobre la realidad. “En mis tiempos”, como decimos las personas de mi edad, también habías grupos, tribus urbanas, porque las personas siempre tienen la necesidad de pertenecer. Bueno, eran grupos humanos en todo caso, valga aclarar. Que se agrupen por intereses comunes, claro que sí. Pero que jamás, jamás de los jamases, se pierdan de la realidad.

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