Pequeñines

Lectores de mi corazón.

Si han leído mis cartas anteriores saben que tengo una hija adolescente, con quien ha sido fascinante analizar lo que nos rodea. Sin dejar de ser un desafío (Cualquiera que tenga un adolescente en casa, sabe a qué me refiero), en la adolescencia se desarrolla un sentido crítico en ellos que es bastante interesante explorar.

Pero quienes están rodeados de infantes, dígase menores de ocho años, saben lo divertidos que pueden ser los momentos con ellos. Con sus ocurrencias, su inocencia, su creatividad y espontaneidad, llegamos a ver el mundo con otros ojos. Como que renuevan nuestra fe en la humanidad. Nos dan pequeños chispazos de que todo puede ser mejor, llenan las casas de alegría y nos motivan a ser mejores.

Claro, que los hay de muchas formas de ser, y también malcriados, que terminan pagando los platos ratos de una mala educación y falta de límites que son responsabilidad de sus padres o cuidadores. Pero en general, los infantes llenan de alegría y luz cualquier espacio. Ayudan a hacer de este mundo, un lugar un poco más habitable

Subculturas de hoy

Hace algunos días, hubo un gran revuelo en las redes sociales, y hasta por fuera de ellas porque el mundo digital permeó el mundo físico y viceversa, Todo este fenómeno de los therians, que sabemos que no es nuevo, pero nos sigue asombrando, fue motivo de debates, memes, opiniones profesionales, y eso sí, situaciones hilarantes de todo tipo. Fueron fuente inagotable de contenido para YouTube, Instagram o TikTok.

Yo creo que hasta los abuelitos se dieron cuenta del término, me imagino qué muchos pensarían que esta juventud está perdida. Creo que no necesitamos a los “therians” para que los abuelitos piensen así.

Me imagino también que eso pensaron los padres de ellos… Tal parece que cada generación siempre termina pensando que la suya fue mejor que la que sigue.  

Pero hoy en día todos esos temas de “Me identifico con” dan cabida a muchas reflexiones. Creo que una cosa es divertirse por un rato con tus amigos e incluso disfrazarse, y otra muy distinta desdibujar la realidad. Es más ¿Hasta dónde el ritmo de vida actual nos está llevando a buscar vías de escape de este estilo? La ayuda terapéutica sale a nuestro rescate.

Como mamá, me parecen muy divertidos esos videos de papás diciendo: ¿Ahora eres therian? Duermes afuera y comes croquetas. Se me hace muy divertido. Ya que yo estoy de acuerdo con algunas prácticas de la crianza tradicional, me parecen muy graciosos esos golpes de realidad para estos muchachos. Y además porque hay de todo.

A mí se me hace un poco increíbles las historias de “therians” mordiendo personas, o adoptando comportamientos animales como si el raciocinio les faltara. Con razón hay quienes dicen que los animales son más inteligentes y eso que no soy animalista.

Entonces vuelvo a mi reflexión sobre la realidad. “En mis tiempos”, como decimos las personas de mi edad, también habías grupos, tribus urbanas, porque las personas siempre tienen la necesidad de pertenecer. Bueno, eran grupos humanos en todo caso, valga aclarar. Que se agrupen por intereses comunes, claro que sí. Pero que jamás, jamás de los jamases, se pierdan de la realidad.

Adolescentes en casa

Lectores de mi corazón.

Mientras que unas nos dirigimos a una etapa superior de la existencia, que espero que llegue con trascendencia y serenidad, otros apenas empiezan a vivir, con la candidez e ilusiones propias de la juventud. Y así como a estas edades batallamos con las hormonas, que siquiera que esta batalla la libramos con un poquito más de autoconciencia y madurez, estos pobres jovencitos están peleando con sus hormonas (No solo con sus hormonas) con las pocas herramientas que su corto paso por la vida hasta ahora les ha permitido obtener.

Unos de una mejor manera que otros, ya que gracias a Dios, al universo, la fuente, a la sabiduría o lo que sea que ustedes crean, no todas las adolescencias son complicadas, eso sí, ninguna es fácil. Yo vivo orgullosa de la adolescente que tengo en casa. Pero ninguna madre de adolescente podrá negar que hay momentos puntuales de la vida, en que los pobres ni se hallan, ni se entienden a sí mismos, en el mismo minuto pasan de odiarte a quererte a nuevamente odiarte.

Es un período de la vida, que termina. Ese es el consuelo que nos damos las madres de adolescentes. Y de cualquier manera es una etapa bien interesante. Escuchar sus puntos de vista, ver como evoluciona su carácter, como adquieren gustos propios, cuáles son sus intereses en la vida. La verdad es genial.

Hay muchos prejuicios para tratar con adolescentes. Creo que para evitarlos es necesario reconectar con nuestra propia adolescencia. Muchos adultos tratan con adolescentes, como si ellos mismos no hubieran pasado por ahí. Si han leído mis cartas creo que han detectado que la empatía me mueve mucho.

Aunque, también, algo que muchos padres, maestros, y otros actores que tienen que ver con adolescentes, olvidan, es el momento histórico en que están creciendo los adolescentes de hoy. Por ahí se deja “pillar” uno que otro padre diciendo… “Es que a mí en mi época”… Hombre que a ti en tu época ni te tocó Internet.