Lectores de mi corazón.
Abundan vídeos, podcasts, libros, en fin, cualquier cantidad de contenido, que nos prometen la fórmula definitiva para hacernos más productivos.
Desde los que madrugan, y llevan a cabo una lista interminable de acciones antes de ponerse a trabajar… Pues que hay que ver que leen, meditan, hacen ejercicio, y el sol ni ha salido…
Están los que hacen sus afirmaciones, o tienen la lista del quehacer hecha desde la noche anterior.
Están los que dicen que trabajan mejor de noche, unos completos noctámbulos que me recuerdan a mi ingenua yo juvenil.
Ver todos esos estilos de vida, me hace reflexionar en que definitivamente no hay recetas mágicas que garanticen aumentar nuestra productividad, más allá de autoconocernos y entender lo que mejor funciona para cada persona. Y más aún si esa persona (Léase yo), trabaja desde casa… Ni que fuera yo la única, el home office se ha vuelto una tendencia que no parece tener reversa.
Eso sí, en definitiva, debemos reconocer que si hay unos mínimos que son comunes.
Primero que todo estaría la disciplina. Porque la motivación, vaya que si es una voluble amiga, se presenta cuando le conviene y lo abandona a uno cuando más se le necesita. Pero la disciplina, vence la falta de motivación. Reconozco que es bien difícil de cultivar, pero es imprescindible para ser personas más productivas. Con disciplina, sabemos que hay que tener un lugar de trabajo ordenado, respetar unos horarios de trabajo y de descanso, cumplir con unas tareas para finalizar nuestros proyectos… En definitiva, un pilar de nuestra productividad.
También pasa que nuestro estado mental nos juega una mala pasada. Bien difícil de superar si trabajas desde casa y peor aún si no hay nadie más, ya que dependerá de ti sobreponerte y enfrentar esa tarea que vienes postergando a pesar de tus preocupaciones o tristezas. Ahí, desde mi experiencia personal, creo que lo mejor es, por más trabajo que tengas, sacar cuarenta minutos, ojalá una hora, y hacer ejercicio.
Tú dirás, es que no me queda tiempo, tengo mucho por hacer. Pero si lo piensas, si tu estado mental no es el ideal, por más que te la pases en el escritorio, no vas a producir mucho que digamos, En cambio, si destinas ese tiempo en hacer buen ejercicio, ojalá al solecito (Sin olvidar el protector solar), y mejor aún cerca de la naturaleza, notarás una diferencia abismal.
Cuando vuelvas a tu quehacer, tendrás la mente más despejada, sintiéndote mejor y con mayor capacidad para resolver tus deberes. Alguna vez vi en un video a alguien que decía, no sé si sea doctor o qué sería, pero muy cierto lo que dijo, que no hay ansiedad que resista tres kilómetros.
Y ya que hablamos de lo corporal, cuidar en general de tu alimentación y de tu hidratación será fundamental para tu adecuado desempeño. No nos digamos mentiras, trabajando desde casa, es fácil saltarse comidas o incluso olvidarlas, o tener un paquete de papitas al lado con refresco para pasar el hambre.
Sé que los gurús de la productividad tendrás mucho mejores tips que yo. Pero por lo pronto, para mí, disciplina y bienestar.