Lectores de mi corazón.
No sé si solo a mí, no sé si a ustedes también les pase… Que recibimos tanta información sobre cómo alimentarnos apropiadamente que puede resultar abrumadora. Ya hasta con las frutas se están metiendo los doctores youtubers y los gurúes de la dietética.
Y a esto le sumamos el afán del público por tener soluciones mágicas a su exceso de peso, o más delicado aún, cuando le atribuyen poderes mágicos a alguna comida para curar un grave problema de salud.
Qué hacer ante tanta confusión. Pues la información será el poder. Antes que nada aclarar que no soy nutricionista, ni dietista, ni profesional alguno de la salud y la nutrición. Una simple mortal que entiende la importancia de una alimentación adecuada para contribuir con una buena salud. Con algo de sentido común para entender que la clave está en el equilibrio.
Por ejemplo. Qué les pasa con los carbohidratos, si son esenciales para tener buena energía para enfrentar nuestras actividades diarias y para el adecuado funcionamiento del cerebro. Cuando estamos bajos de este importante macronutriente, nos podemos sentir malhumorados y tener dificultades para desarrollar funciones ejecutivas cotidianas como la memoria o la concentración, Que nos queda entonces, elegir aquellos carbohidratos ricos en minerales, vitaminas y fibra, ojalá sin azúcar añadida.
Los otros dos macronutrientes son la proteína y la grasa. De la proteína ni hablar, creo que nadie discute su importancia en la alimentación diaria. Ya que el origen de la proteína es otro tema, principalmente por los estilos de vida vegetarianos y veganos, muy respetables en todo caso.
Con la grasa, si es que hay palabras que en el diario vivir uno a veces no entiende, que si saturadas, que si monoinsaturadas, que polinsaturadas, que hidrogenadas, que los ácidos grasos. Eso sí, han de saber algo: Eliminar del todo la grasa, tampoco será la solución, que paradójicamente se expone uno hasta problemas cardiovasculares. Pero en algo estamos de acuerdo, no podemos ingerir cualquier grasa. Hace tiempo se escucha el término “Grasas buenas”. Y se ganan el nombre de buenas, precisamente por eso, porque las necesitamos.
Ya hablar de las mejores fuentes de estos macronutrientes esenciales, será tema de otra entrada. Por lo pronto, sentido común y equilibrio.