Cuidar de nosotros mismos

Lectores de mi corazón.

Hace algún tiempo, cuando mi hija aún almorzaba en el colegio, recuerdo que un día cualesquiera, compré unos ingredientes que me hacían falta para mi almuerzo. Esos ingredientes me emocionaron mucho, eran para la ensalada y la guarnición, yo tenía el resto en casa. La razón por la que me emocionaron es que me anticipaban a un delicioso almuerzo, Sepan que me encanta cocinar, pero especialmente para mi familia. Entonces cocinar solo para mí, tiene algo de nostalgia. Sin embargo, cuando compré esos ingredientes, reflexioné sobre que cada uno de nosotros también es lo suficientemente importante como para destinar algo de esfuerzo por cocinarse bien. Es que a veces puede pasar que por flojera o el apure diario, las personas que viven solas no cocinen para sí mismos, Pero, si uno mismo no se cuida ¿Quién lo hará?

Almorzando sola, me he valido de diferentes estrategias para poder contar con lo necesario para almorzar bien.

Por ejemplo, cuando cocino el fin de semana para la familia (A veces los fines de semana estamos más acompañadas), preparo un par de porciones más y las congelo.

Cuando compro la carne (Perdónenme los lectores vegetarianos y veganos), la congelo porcionada y adobada de una vez. Para diferentes preparaciones, en trocitos, en porciones para asar, albóndigas, en fin. También con las verduras, que algunas funcionan bien congeladas, entonces las parto en cubos en congelo en bolsitas aparte, según diferentes tipos de preparación.

Ahora, también está muy de moda el tema del meal prep. Con esta estrategia, organizas el menú de la semana en un día. Es muy completa porque piensan en todo: La proteína, la guarnición, la ensalada. Esta yo le ha aplicado, aunque no para la semana entera, pero es una excelente opción. Incluso para los desayunos hay unas ideas fantásticas con avena, que dicho sea de paso me han gustado mucho por lo completos que pueden ser.

De cualquier manera, siempre es importante asesorarse por un profesional de la dietética y la nutrición, para poder suplir las necesidades de tu etapa de vida.

Lo importante aquí es que no te dejes vencer de la pereza o la falta de tiempo y te alimentes bien. Recuerda, para estar bien para los demás, primero tienes que estar bien tú.

Comer o alimentarse

Lectores de mi corazón.

No sé si solo a mí, no sé si a ustedes también les pase… Que recibimos tanta información sobre cómo alimentarnos apropiadamente que puede resultar abrumadora. Ya hasta con las frutas se están metiendo los doctores youtubers y los gurúes de la dietética.

Y a esto le sumamos el afán del público por tener soluciones mágicas a su exceso de peso, o más delicado aún, cuando le atribuyen poderes mágicos a alguna comida para curar un grave problema de salud.

Qué hacer ante tanta confusión. Pues la información será el poder. Antes que nada aclarar que no soy nutricionista, ni dietista, ni profesional alguno de la salud y la nutrición. Una simple mortal que entiende la importancia de una alimentación adecuada para contribuir con una buena salud. Con algo de sentido común para entender que la clave está en el equilibrio.

Por ejemplo. Qué les pasa con los carbohidratos, si son esenciales para tener buena energía para enfrentar nuestras actividades diarias y para el adecuado funcionamiento del cerebro. Cuando estamos bajos de este importante macronutriente, nos podemos sentir malhumorados y tener dificultades para desarrollar funciones ejecutivas cotidianas como la memoria o la concentración,  Que nos queda entonces, elegir aquellos carbohidratos ricos en minerales, vitaminas y fibra, ojalá sin azúcar añadida.

Los otros dos macronutrientes son la proteína y la grasa. De la proteína ni hablar, creo que nadie discute su importancia en la alimentación diaria. Ya que el origen de la proteína es otro tema, principalmente por los estilos de vida vegetarianos y veganos, muy respetables en todo caso.

Con la grasa, si es que hay palabras que en el diario vivir uno a veces no entiende, que si saturadas, que si monoinsaturadas, que polinsaturadas, que hidrogenadas, que los ácidos grasos. Eso sí, han de saber algo: Eliminar del todo la grasa, tampoco será la solución, que paradójicamente se expone uno hasta problemas cardiovasculares. Pero en algo estamos de acuerdo, no podemos ingerir cualquier grasa. Hace tiempo se escucha el término “Grasas buenas”. Y se ganan el nombre de buenas, precisamente por eso, porque las necesitamos.

Ya hablar de las mejores fuentes de estos macronutrientes esenciales, será tema de otra entrada. Por lo pronto, sentido común y equilibrio.