Por incómodo que parezca…

Lectores de mi corazón….

Como les he comentado en otras cartas, tener asesoría médica es crucial, y más cuando se sospecha de alguna anomalía en nuestros misteriosos cuerpos.

Y aquí estoy, esperando a que me hagan una ecografía transvaginal, ordenada por la médica (Que honestamente evito hablar de temas como el periodo con médicos hombres).

Paradójicamente, me ha correspondido un ginecólogo, hombre.

Con toda la vergüenza que la desnudez me pueda causar, recuerdo que mi vulnerabilidad es solo mía ya que el especialista seguramente ve “muchas” todos los santos días. La mía se va a perder en un mar de vulvas examinadas por el doctor.

Mientras espero que me atiendan, solo espero que a pesar de su masculinidad, tenga la suficiente empatía para con esta mujer, que logre generar un ambiente de mínima confianza entre paciente y médico y así amortiguar un poco mi incomodidad.

Pero la incomodidad no supera la importancia que tiene para mí hacerse revisar y cerciorarse de que todo está bien. O bueno, eso espero.

A veces no se sabe que es peor, porque si no hay nada, entonces que está pasando, y si hay algo, pues naturalmente asusta un poco. Pero para eso estamos aquí, para tratar todo a tiempo.

La asistente del consultorio es muy amable, me ha vendido un preservativo (Recordemos que les comenté que la ecografía es transvaginal).

Así que me siento en la sala de espera a la expectativa. Reconozco que no es mi primera vez. Y saber que no duele y saber más o menos de que va debería ser suficiente, pero si me siento un poco nerviosa. Tal vez más por la desnudez que por otra cosa.

Aquí vamos.

Del ciclo hormonal y otras ruletas

Lectores de mi corazón….

Hay algo que me parece que transita entre lo misterioso y lo majestuoso en el cuerpo anatómicamente femenino: El ciclo hormonal. Hasta la más obtusa de las mentes sabe que es diferente al funcionamiento hormonal de los cuerpos anatómicamente masculinos. Que de por si me parece también admirable.

Volviendo a nuestro ciclo hormonal, lo que me parece absolutamente magnífico es que, si lo conocemos bien, nos conecta maravillosamente con nuestro potencial creativo. Y es que eso forma parte de ese misticismo de ser mujer. Porque siempre se nos relaciona con nuestra capacidad de dar vida, pero lo primero que se nos viene a la mente es dar vida a otro ser humano, y lo que perdemos en nuestro horizonte es que es una capacidad de crear. Tal vez no te has detenido a analizar que tienes unos días que eres tan productiva que sientes que serás la reina del mundo.

Profundicemos un poco, para que todas las mentes comprendan un poco esta ruleta. El ciclo empieza el primer día de la menstruación, con la fase folicular. No me adentraré en las cuestiones científicas, pero aquí la hormona reina es el estrógeno. Días posteriores a la menstruación, probablemente tu humor esté mejor, la mente un poco despejada. Habrá fuerza, energía. Incluso la piel y el cabello se ven beneficiados.

De ahí seguimos con la fase más corta del ciclo hormonal, la ovulatoria, Aquí, la naturaleza obra sabiamente haciéndonos sentir mucho más atractivas. Un golpe de autoestima básicamente a favor de la biología de la reproducción.

La tercera fase es la lútea. La hormona que se produce es la progesterona, que prepara el endometrio en caso de una posible fecundación. En esta fase experimentamos no solo cambios físicos sino también psíquicos. Muchas padecemos aquí el síndrome premenstrual, acompañado de hinchazón, dolor en los pechos, acné, dolor de cabeza, cambios de humor e incluso insomnio. ¡Y todo vuelve a empezar!

Pero el conocimiento es poder, gracias a la información, podemos estar mejor preparados… Y escribo preparados porque no es un tema que solo le atañe a quien lo “padece” sino también a quien lo acompaña. Y a quien lo “padece”, le digo, aprovecha tu ciclo hormonal. Tu poder creativo y creador, está ahí.

Hoy, le escribo esta carta a mi menstruación, querida cammunidad, para agradecerle. Se que reniego mucho, pero también sé que no todo es malo y espero seguir en mi camino de autoconsciencia y sanación.

La Menstruación no debería doler… Pero duele

Lectores de mi corazón…. 

Antes de que generar confusiones, en si mismo el acto de menstruar no es doloroso. No vaya a ser que las mentes que bien buscando aquí iluminación no se me vayan más confundidas. 

Entonces, ¿Qué es lo que duele?

Primero, es importante que sepan, queridas mentes, que cuando se tienen períodos menstruales acompañados de dolor, se le llama dismenorrea. Lo más común, dicho en palabras comprensibles, es que se presenten una suerte contracciones en el útero, lo que provoca los calambres (A mí el calambre me baja hasta las rodillas). También puede haber dolor de espalda, náuseas, diarrea, dolores de cabeza, y hasta punzadas en el ano… Si. Aunque no lo crean.

Seguramente debe haber más padecimientos, recordemos que esta es una experiencia absolutamente individual. A unas nos “da más duro”, a otras no tanto, para otras pasa desapercibida. Cada quien tiene su forma de enfrentarlo: Que si el té, que si la bolsa de agua caliente, que si el Yoga, que si los medicamentos. Siempre es bueno conversarlo con algún profesional de la medicina para que reciban una adecuada orientación. Recuerden: Siempre toca que pasar por unos dos o tres antes de encontrar a alguien que te escuche. Todo es normal, dicen ellos. Me imagino que sí (Modo sarcasmo activado).

¡Ojo! Si hay fiebre, cambios drásticos en la intensidad del dolor, ni los calmantes ayudan, O cuando ya interfiere demasiado con la vida diaria… En situaciones así se debe acudir al médico de inmediato.

Y acompañando toda esta sintomatología física, viene la mental. No se sabe que es peor. El estado de ánimo cambia abruptamente, por más bien que anden las cosas en la vida.

Entonces, queridas mentes lectoras, creo que autoconocerse, es básico. Conocer nuestro cuerpo, nuestro ciclo y lo que mejor funciona para cada quien. Ser consciente de nuestro estado mental y cómo cambia. Es esta consciencia lo que nos permite sobrellevar mejor un proceso, que, por más que queramos lo contrario, es inevitable. Ahora, querida cammunidad, trato de reconciliarme con esto.