Adolescentes en casa

Lectores de mi corazón.

Mientras que unas nos dirigimos a una etapa superior de la existencia, que espero que llegue con trascendencia y serenidad, otros apenas empiezan a vivir, con la candidez e ilusiones propias de la juventud. Y así como a estas edades batallamos con las hormonas, que siquiera que esta batalla la libramos con un poquito más de autoconciencia y madurez, estos pobres jovencitos están peleando con sus hormonas (No solo con sus hormonas) con las pocas herramientas que su corto paso por la vida hasta ahora les ha permitido obtener.

Unos de una mejor manera que otros, ya que gracias a Dios, al universo, la fuente, a la sabiduría o lo que sea que ustedes crean, no todas las adolescencias son complicadas, eso sí, ninguna es fácil. Yo vivo orgullosa de la adolescente que tengo en casa. Pero ninguna madre de adolescente podrá negar que hay momentos puntuales de la vida, en que los pobres ni se hallan, ni se entienden a sí mismos, en el mismo minuto pasan de odiarte a quererte a nuevamente odiarte.

Es un período de la vida, que termina. Ese es el consuelo que nos damos las madres de adolescentes. Y de cualquier manera es una etapa bien interesante. Escuchar sus puntos de vista, ver como evoluciona su carácter, como adquieren gustos propios, cuáles son sus intereses en la vida. La verdad es genial.

Hay muchos prejuicios para tratar con adolescentes. Creo que para evitarlos es necesario reconectar con nuestra propia adolescencia. Muchos adultos tratan con adolescentes, como si ellos mismos no hubieran pasado por ahí. Si han leído mis cartas creo que han detectado que la empatía me mueve mucho.

Aunque, también, algo que muchos padres, maestros, y otros actores que tienen que ver con adolescentes, olvidan, es el momento histórico en que están creciendo los adolescentes de hoy. Por ahí se deja “pillar” uno que otro padre diciendo… “Es que a mí en mi época”… Hombre que a ti en tu época ni te tocó Internet. 

Perimenopausia

Lectores de mi corazón.

Hace unos meses me ha llegado con una revolución hormonal. O eso creía yo. Después de años de regularidad y de síntomas más o menos esperables en cada período, hace unos meses ese menester se enloqueció. Si, básicamente si enloqueció. No hay otra palabra para describirlo.

Si antes podía predecir con cierta certeza el día en que me iba a bajar, a llegar, a visitar, en fin; pasé a una irregularidad en el tiempo, duración y cantidad, Y peor aún, los padecimientos que acompañaban mis períodos, se magnificaron al punto que en algunas ocasiones no me permitian ni siquiera llevar a cabo mis tareas cotidianas. Que pues bueno, ya saben ustedes que soy mamá y ni modo, en este rol toca sacar fuerzas de donde sea, pero cuando me quedaba sola no me provocaba ni pararme de la cama.

Pero como ya paso los cuarenta, como les comenté en alguna otra carta, pensé si tal vez era que estaba iniciando mi camino hacia la menopausia, lo cual aún no me decido si será bueno o malo,

Entre otras cosas que hice por mi salud, fue tratar de entender un poco lo que se me venía, y me encontré con un término de esos rimbombantes con los cuales hay que etiquetar ciertas etapas de la vida… Y pues como ya lo adivinaron desde el título de mi carta de hoy, es la perimenopausia.

Y muy seguramente aquí ya hay lectores qué saben de qué va, la están viviendo o ya la pasaron. Agradecería mucho cualquier consejo que me puedan dar.

Por ahora lo que aprendí es que la perimenopausia, según la muy prestigiosa Clínica Mayo, significa “alrededor de la menopausia”. Hasta suena bonito escrito así. Básicamente es como el puente que hay entre ser reproductivas y dejar de serlo. Es la puerta que se cruza.

El estrógeno, nuestra hormona femenina principal, se encontrará en una “divertida montaña rusa”, subiendo y bajando. Obvio, los ciclos menstruales cambiarán. Y algunas experimentarán síntomas usualmente relacionados con la menopausia. Y otra serie de síntomas que algunas les afecta y a otras no.

Como siempre es bueno consultar a los profesionales de la salud, si te encuentras entre las afectadas como yo, naturalmente hay que consultar. Ya lo hice. Y parece que lo mío, no es la perimenopausia. En otra carta les contaré.

Las contradicciones modernas…

Lectores de mi corazón….

Hace algunos días, iba caminando con mi padre y pasamos por el lado de una librería, y nos encontramos con un título muy controversial, Rezaba la portada “Amo a mis hijos pero odio ser mamá”. A mi padre, naturalmente le pareció la contradicción más absurda que se pudo haber encontrado, A mi hermana y a mí, que transitamos nuestras vidas en medio de los infinitos avatares diarios que implica la vida moderna de mujeres empoderadas que pueden tenerlo todo, tal vez tratamos de entender un poco el espíritu de tan controvertido título.

Es más, queridos lectores, seguramente sus redes sociales están plagadas de videos de personas que dicen estar arrepentidos de haber tenido hijos, bueno, espero que los hijos de estas personas no los escuchen diciendo eso.

Pero más allá de controversias, tampoco se puede romantizar la maternidad y la paternidad. Venimos de generaciones a quienes nos inculcaron que el deber ser y el sentido de la vida lo dan los hijos, y si bien yo vivo agradecida porque gracias a mi hija he logrado evolucionar como ser humano, tampoco podemos creer que la maternidad hoy es como lo era antes; pero tampoco para decir que uno se anda arrepintiendo como si los hijos se pudieran devolver.

En mi muy humilde opinión, el tema de ser padres actualmente, es una decisión que pone en jaque a nuestras juventudes… Hoy día prefieren tener mascotas. Que me parece muy bien que tengan mascotas, eso sí no al punto de llamarlas hijos. No me enciendan en la hoguera por favor, que solo quien ha tenido un hijo sabe que el amor es infinitamente distinto.

Mejor dicho, esto da para otra carta.