Está llamando la atención.

Lectores de mi corazón.

Todos hemos estado en una situación donde hay un pequeñín “portándose mal”. Con la venía de su cuidador, claro está, que poco o nada hace por controlar la situación. Y un adulto presente, o el mismo cuidador, suelta la popular frase “Está llamando la atención”. Y muy inteligentemente, remata su preciso diagnóstico con un “Hay que ignorarlo”.

Pero, si ibas tan bien diagnosticando al malcriado…

Bueno, ya en serio… Se han detenido a pensar, ¿En que realmente están llamando la atención? Todos vemos con estupefacción como los estilos de crianza actuales, están desprovistos de límites y estructura.

Pasamos de crianzas muy severas a crianzas muy blandas. Y no es que quiera que cojan a esos “muchachos” a palo, ni mucho menos, solo que les enseñen a comportarse adecuadamente, eso es vital para su desempeño actual y futuro.

Y si, futuro. Porque luego esos pequeñines sin límites, ¿Qué clase de adolescentes serán? La temida adolescencia. No sabe uno si la padece o la sobrevive. Tanto el insufrible adolescente como el pobre padre o madre.

Y ahora bien, también si un adolescente se “porta mal” ¿También estará llamando la atención? ¿También clamará por unos padres o cuidadores que hagan su trabajo? Cómo distinguir la diferencia…

Por ahora solo les digo. Si sus descendientes están llamando la atención, por algo será ¿No?

Los cumpleaños de los hijos

Lectores de mi corazón.

Quería hablarles de algo que reflexioné cuando fue el cumpleaños de mi hija.

Cada día que pasa, cada cumpleaños que llega, me acerca más a esa meta romántica de entregarle un adulto funcional a esta sociedad.

Pero, aunque suene extraño, siendo que los cumpleaños se centran en la persona homenajeada, diré algo que solo las madres comprenderemos: El día en que uno se hace madre, es como un segundo nacimiento de nosotras.

No solo nuestros hijos cumplen años, también lo hacemos nosotras, quienes, desarraigadas, dejamos atrás esa identidad que nos definía, para tomar una nueva al convertirnos en mamás.

Entonces sí, también me festejo como madre. También cumplo años como madre, ese día nací nuevamente, a un rol y a un amor para el cual nadie nos ha preparado.

Años cumpliendo ese rol, también merecen ser festejados: ¡Feliz cumpleaños de ser tu mamá, querida hija!

Las contradicciones modernas…

Lectores de mi corazón….

Hace algunos días, iba caminando con mi padre y pasamos por el lado de una librería, y nos encontramos con un título muy controversial, Rezaba la portada “Amo a mis hijos pero odio ser mamá”. A mi padre, naturalmente le pareció la contradicción más absurda que se pudo haber encontrado, A mi hermana y a mí, que transitamos nuestras vidas en medio de los infinitos avatares diarios que implica la vida moderna de mujeres empoderadas que pueden tenerlo todo, tal vez tratamos de entender un poco el espíritu de tan controvertido título.

Es más, queridos lectores, seguramente sus redes sociales están plagadas de videos de personas que dicen estar arrepentidos de haber tenido hijos, bueno, espero que los hijos de estas personas no los escuchen diciendo eso.

Pero más allá de controversias, tampoco se puede romantizar la maternidad y la paternidad. Venimos de generaciones a quienes nos inculcaron que el deber ser y el sentido de la vida lo dan los hijos, y si bien yo vivo agradecida porque gracias a mi hija he logrado evolucionar como ser humano, tampoco podemos creer que la maternidad hoy es como lo era antes; pero tampoco para decir que uno se anda arrepintiendo como si los hijos se pudieran devolver.

En mi muy humilde opinión, el tema de ser padres actualmente, es una decisión que pone en jaque a nuestras juventudes… Hoy día prefieren tener mascotas. Que me parece muy bien que tengan mascotas, eso sí no al punto de llamarlas hijos. No me enciendan en la hoguera por favor, que solo quien ha tenido un hijo sabe que el amor es infinitamente distinto.

Mejor dicho, esto da para otra carta.