Adolescentes en casa

Lectores de mi corazón.

Mientras que unas nos dirigimos a una etapa superior de la existencia, que espero que llegue con trascendencia y serenidad, otros apenas empiezan a vivir, con la candidez e ilusiones propias de la juventud. Y así como a estas edades batallamos con las hormonas, que siquiera que esta batalla la libramos con un poquito más de autoconciencia y madurez, estos pobres jovencitos están peleando con sus hormonas (No solo con sus hormonas) con las pocas herramientas que su corto paso por la vida hasta ahora les ha permitido obtener.

Unos de una mejor manera que otros, ya que gracias a Dios, al universo, la fuente, a la sabiduría o lo que sea que ustedes crean, no todas las adolescencias son complicadas, eso sí, ninguna es fácil. Yo vivo orgullosa de la adolescente que tengo en casa. Pero ninguna madre de adolescente podrá negar que hay momentos puntuales de la vida, en que los pobres ni se hallan, ni se entienden a sí mismos, en el mismo minuto pasan de odiarte a quererte a nuevamente odiarte.

Es un período de la vida, que termina. Ese es el consuelo que nos damos las madres de adolescentes. Y de cualquier manera es una etapa bien interesante. Escuchar sus puntos de vista, ver como evoluciona su carácter, como adquieren gustos propios, cuáles son sus intereses en la vida. La verdad es genial.

Hay muchos prejuicios para tratar con adolescentes. Creo que para evitarlos es necesario reconectar con nuestra propia adolescencia. Muchos adultos tratan con adolescentes, como si ellos mismos no hubieran pasado por ahí. Si han leído mis cartas creo que han detectado que la empatía me mueve mucho.

Aunque, también, algo que muchos padres, maestros, y otros actores que tienen que ver con adolescentes, olvidan, es el momento histórico en que están creciendo los adolescentes de hoy. Por ahí se deja “pillar” uno que otro padre diciendo… “Es que a mí en mi época”… Hombre que a ti en tu época ni te tocó Internet. 

Del ciclo hormonal y otras ruletas

Lectores de mi corazón….

Hay algo que me parece que transita entre lo misterioso y lo majestuoso en el cuerpo anatómicamente femenino: El ciclo hormonal. Hasta la más obtusa de las mentes sabe que es diferente al funcionamiento hormonal de los cuerpos anatómicamente masculinos. Que de por si me parece también admirable.

Volviendo a nuestro ciclo hormonal, lo que me parece absolutamente magnífico es que, si lo conocemos bien, nos conecta maravillosamente con nuestro potencial creativo. Y es que eso forma parte de ese misticismo de ser mujer. Porque siempre se nos relaciona con nuestra capacidad de dar vida, pero lo primero que se nos viene a la mente es dar vida a otro ser humano, y lo que perdemos en nuestro horizonte es que es una capacidad de crear. Tal vez no te has detenido a analizar que tienes unos días que eres tan productiva que sientes que serás la reina del mundo.

Profundicemos un poco, para que todas las mentes comprendan un poco esta ruleta. El ciclo empieza el primer día de la menstruación, con la fase folicular. No me adentraré en las cuestiones científicas, pero aquí la hormona reina es el estrógeno. Días posteriores a la menstruación, probablemente tu humor esté mejor, la mente un poco despejada. Habrá fuerza, energía. Incluso la piel y el cabello se ven beneficiados.

De ahí seguimos con la fase más corta del ciclo hormonal, la ovulatoria, Aquí, la naturaleza obra sabiamente haciéndonos sentir mucho más atractivas. Un golpe de autoestima básicamente a favor de la biología de la reproducción.

La tercera fase es la lútea. La hormona que se produce es la progesterona, que prepara el endometrio en caso de una posible fecundación. En esta fase experimentamos no solo cambios físicos sino también psíquicos. Muchas padecemos aquí el síndrome premenstrual, acompañado de hinchazón, dolor en los pechos, acné, dolor de cabeza, cambios de humor e incluso insomnio. ¡Y todo vuelve a empezar!

Pero el conocimiento es poder, gracias a la información, podemos estar mejor preparados… Y escribo preparados porque no es un tema que solo le atañe a quien lo “padece” sino también a quien lo acompaña. Y a quien lo “padece”, le digo, aprovecha tu ciclo hormonal. Tu poder creativo y creador, está ahí.

Hoy, le escribo esta carta a mi menstruación, querida cammunidad, para agradecerle. Se que reniego mucho, pero también sé que no todo es malo y espero seguir en mi camino de autoconsciencia y sanación.

Menstruación o Menopausia…

Lectores de mi corazón…. 

¿Será debatible? Si ustedes pudieran elegir…. ¿Elegirían seguir teniendo la menstruación o preferían que llegara ya la menopausia? 

La verdad, no sé que dé más terror. No me malentiendan, por favor. Conozco muy bien la importancia de la menstruación y de nuestro ciclo hormonal; y sé que existen muchas formas de enfrentar los síntomas molestos que acarrea nuestro período (Antes de que crean que soy una quejica no más, éste será tema de otra carta).

Pero creo que inevitablemente hay quienes nos hemos preguntado alguna vez… ¿Y si de una vez por todas, empezara mi menopausia? 

Aunque no les niego que también le temo. Si toda la vida he tenido una suerte de desequilibrio hormonal – que venga que a mi edad parezco adolescente (En lo que a la menstruación se refiere) –, no me imagino cómo irá a ser mi menopausia. Tal vez la espero con ilusión, al imaginarme liberada de los síntomas, las incomodidades, la montaña rusa emocional… ¿Qué? Según me he informado, parece que intercambiaré unas molestias por otras. ¡Esto nunca va a parar! ¿Ustedes qué opinan?