Lectores de mi corazón.
Hace algún tiempo, cuando mi hija aún almorzaba en el colegio, recuerdo que un día cualesquiera, compré unos ingredientes que me hacían falta para mi almuerzo. Esos ingredientes me emocionaron mucho, eran para la ensalada y la guarnición, yo tenía el resto en casa. La razón por la que me emocionaron es que me anticipaban a un delicioso almuerzo, Sepan que me encanta cocinar, pero especialmente para mi familia. Entonces cocinar solo para mí, tiene algo de nostalgia. Sin embargo, cuando compré esos ingredientes, reflexioné sobre que cada uno de nosotros también es lo suficientemente importante como para destinar algo de esfuerzo por cocinarse bien. Es que a veces puede pasar que por flojera o el apure diario, las personas que viven solas no cocinen para sí mismos, Pero, si uno mismo no se cuida ¿Quién lo hará?
Almorzando sola, me he valido de diferentes estrategias para poder contar con lo necesario para almorzar bien.
Por ejemplo, cuando cocino el fin de semana para la familia (A veces los fines de semana estamos más acompañadas), preparo un par de porciones más y las congelo.
Cuando compro la carne (Perdónenme los lectores vegetarianos y veganos), la congelo porcionada y adobada de una vez. Para diferentes preparaciones, en trocitos, en porciones para asar, albóndigas, en fin. También con las verduras, que algunas funcionan bien congeladas, entonces las parto en cubos en congelo en bolsitas aparte, según diferentes tipos de preparación.
Ahora, también está muy de moda el tema del meal prep. Con esta estrategia, organizas el menú de la semana en un día. Es muy completa porque piensan en todo: La proteína, la guarnición, la ensalada. Esta yo le ha aplicado, aunque no para la semana entera, pero es una excelente opción. Incluso para los desayunos hay unas ideas fantásticas con avena, que dicho sea de paso me han gustado mucho por lo completos que pueden ser.
De cualquier manera, siempre es importante asesorarse por un profesional de la dietética y la nutrición, para poder suplir las necesidades de tu etapa de vida.
Lo importante aquí es que no te dejes vencer de la pereza o la falta de tiempo y te alimentes bien. Recuerda, para estar bien para los demás, primero tienes que estar bien tú.