Lectores de mi corazón.
Para quienes han tenido la oportunidad de leer mis cartas anteriores, saben que tengo una hija adolescente. Físicamente, su cuerpo se encuentra en toda la revolución hormonal que la prepara para su vida reproductiva. Mientras ella está empezando, mi cuerpo me dice que yo ya estoy finalizando, cosa que como que me alegra y me asusta al mismo tiempo.
Y no me asusta ni mucho menos porque quiera tener más hijos, me asusta porque también han podido ver en mis cartas, he padecido síntomas “molestos” a falta de otra palabra con mis períodos, y temo que sea la antesala de una menopausia difícil.
Aunque no debo predisponerme mis queridos lectores. Sé que lo que tengo que hacer es asesorarme, informarme y si es el caso buscar ayuda médica.
En este momento, debo acoger con cariño los cambios que esta etapa de la vida me traiga, y debo acompañar a mi hija para que también pueda llevar su momento vital lo más saludablemente posible.
Recuerden que las jóvenes a esa edad, pueden sentirse inseguras, ansiosas, tener cambios de humor y tener una autoimagen negativa. Mantener una comunicación asertiva con ellas es crucial (Comunicación que ojalá hayas podido cultivar desde la infancia). Pero para mí lo que es clave, es no olvidarnos de que nosotros mismos también fuimos adolescentes alguna vez. Que fácil es olvidarnos de eso, y no somos capaces de tener nada de empatía con nuestros adolescentes. Naturalmente vivimos nuestra adolescencia en época diferente a la de ellos, pero hay cosas de nuestro adolescente interior que nos pueden ayudar a entender a nuestros adolescentes actuales.
Mientras ellos pasan por sus propias situaciones derivadas de los cambios corporales, muchas de nosotras, madres modernas y empoderadas también debemos lidiar con nuestros propios cambios ¿Quién nos ayuda?
No pierdas la compostura. Reconoce y abraza lo que sucede con tu cuerpo ahora. Aliméntate bien, haz ejercicio, cuida de tu bienestar físico y mental. Así como esperas que tu hija en su momento sepa llevar sus cambios, tú eres su primer ejemplo.