Las contradicciones modernas…

Lectores de mi corazón….

Hace algunos días, iba caminando con mi padre y pasamos por el lado de una librería, y nos encontramos con un título muy controversial, Rezaba la portada “Amo a mis hijos pero odio ser mamá”. A mi padre, naturalmente le pareció la contradicción más absurda que se pudo haber encontrado, A mi hermana y a mí, que transitamos nuestras vidas en medio de los infinitos avatares diarios que implica la vida moderna de mujeres empoderadas que pueden tenerlo todo, tal vez tratamos de entender un poco el espíritu de tan controvertido título.

Es más, queridos lectores, seguramente sus redes sociales están plagadas de videos de personas que dicen estar arrepentidos de haber tenido hijos, bueno, espero que los hijos de estas personas no los escuchen diciendo eso.

Pero más allá de controversias, tampoco se puede romantizar la maternidad y la paternidad. Venimos de generaciones a quienes nos inculcaron que el deber ser y el sentido de la vida lo dan los hijos, y si bien yo vivo agradecida porque gracias a mi hija he logrado evolucionar como ser humano, tampoco podemos creer que la maternidad hoy es como lo era antes; pero tampoco para decir que uno se anda arrepintiendo como si los hijos se pudieran devolver.

En mi muy humilde opinión, el tema de ser padres actualmente, es una decisión que pone en jaque a nuestras juventudes… Hoy día prefieren tener mascotas. Que me parece muy bien que tengan mascotas, eso sí no al punto de llamarlas hijos. No me enciendan en la hoguera por favor, que solo quien ha tenido un hijo sabe que el amor es infinitamente distinto.

Mejor dicho, esto da para otra carta. 

Por incómodo que parezca…

Lectores de mi corazón….

Como les he comentado en otras cartas, tener asesoría médica es crucial, y más cuando se sospecha de alguna anomalía en nuestros misteriosos cuerpos.

Y aquí estoy, esperando a que me hagan una ecografía transvaginal, ordenada por la médica (Que honestamente evito hablar de temas como el periodo con médicos hombres).

Paradójicamente, me ha correspondido un ginecólogo, hombre.

Con toda la vergüenza que la desnudez me pueda causar, recuerdo que mi vulnerabilidad es solo mía ya que el especialista seguramente ve “muchas” todos los santos días. La mía se va a perder en un mar de vulvas examinadas por el doctor.

Mientras espero que me atiendan, solo espero que a pesar de su masculinidad, tenga la suficiente empatía para con esta mujer, que logre generar un ambiente de mínima confianza entre paciente y médico y así amortiguar un poco mi incomodidad.

Pero la incomodidad no supera la importancia que tiene para mí hacerse revisar y cerciorarse de que todo está bien. O bueno, eso espero.

A veces no se sabe que es peor, porque si no hay nada, entonces que está pasando, y si hay algo, pues naturalmente asusta un poco. Pero para eso estamos aquí, para tratar todo a tiempo.

La asistente del consultorio es muy amable, me ha vendido un preservativo (Recordemos que les comenté que la ecografía es transvaginal).

Así que me siento en la sala de espera a la expectativa. Reconozco que no es mi primera vez. Y saber que no duele y saber más o menos de que va debería ser suficiente, pero si me siento un poco nerviosa. Tal vez más por la desnudez que por otra cosa.

Aquí vamos.

Del ciclo hormonal y otras ruletas

Lectores de mi corazón….

Hay algo que me parece que transita entre lo misterioso y lo majestuoso en el cuerpo anatómicamente femenino: El ciclo hormonal. Hasta la más obtusa de las mentes sabe que es diferente al funcionamiento hormonal de los cuerpos anatómicamente masculinos. Que de por si me parece también admirable.

Volviendo a nuestro ciclo hormonal, lo que me parece absolutamente magnífico es que, si lo conocemos bien, nos conecta maravillosamente con nuestro potencial creativo. Y es que eso forma parte de ese misticismo de ser mujer. Porque siempre se nos relaciona con nuestra capacidad de dar vida, pero lo primero que se nos viene a la mente es dar vida a otro ser humano, y lo que perdemos en nuestro horizonte es que es una capacidad de crear. Tal vez no te has detenido a analizar que tienes unos días que eres tan productiva que sientes que serás la reina del mundo.

Profundicemos un poco, para que todas las mentes comprendan un poco esta ruleta. El ciclo empieza el primer día de la menstruación, con la fase folicular. No me adentraré en las cuestiones científicas, pero aquí la hormona reina es el estrógeno. Días posteriores a la menstruación, probablemente tu humor esté mejor, la mente un poco despejada. Habrá fuerza, energía. Incluso la piel y el cabello se ven beneficiados.

De ahí seguimos con la fase más corta del ciclo hormonal, la ovulatoria, Aquí, la naturaleza obra sabiamente haciéndonos sentir mucho más atractivas. Un golpe de autoestima básicamente a favor de la biología de la reproducción.

La tercera fase es la lútea. La hormona que se produce es la progesterona, que prepara el endometrio en caso de una posible fecundación. En esta fase experimentamos no solo cambios físicos sino también psíquicos. Muchas padecemos aquí el síndrome premenstrual, acompañado de hinchazón, dolor en los pechos, acné, dolor de cabeza, cambios de humor e incluso insomnio. ¡Y todo vuelve a empezar!

Pero el conocimiento es poder, gracias a la información, podemos estar mejor preparados… Y escribo preparados porque no es un tema que solo le atañe a quien lo “padece” sino también a quien lo acompaña. Y a quien lo “padece”, le digo, aprovecha tu ciclo hormonal. Tu poder creativo y creador, está ahí.

Hoy, le escribo esta carta a mi menstruación, querida cammunidad, para agradecerle. Se que reniego mucho, pero también sé que no todo es malo y espero seguir en mi camino de autoconsciencia y sanación.