Día de las madres

Lectores de mi corazón.

El día de ayer Domingo 10 de Mayo fue el día de las madres en algunas partes del mundo. Entre ellas Colombia, donde se celebra el segundo domingo de mayo y este año coincidió en fecha con la celebración en otros países.

Sea o no una fecha comercial, no puedo dejar pasar la oportunidad de hacer mención a esta celebración.

De todos los colores, tamaños y sabores. Hay quienes como yo nos sentimos orgullosos y agradecidos de la mamá que tenemos. Hay quienes las culpan de sus traumas. De todo hay.

Nosotras mismas nos convertimos en madres, llenas de expectativas. Unas muy altas. Y aquí vamos con la labor maternal como podemos.

El caso es éste: Recibimos felicitaciones un día por una labor que cumplimos cada día, hasta el último día. Con sus inmensas alegrías, satisfacciones y, por su puesto, desafíos.

Hoy, a mi madre, mi profunda gratitud hoy y siempre, que hasta el sol de hoy me sostiene.

A las madres que conozco y que no conozco y que hoy me leen: Dense ustedes misma su felicitación. En medio de las tormentas de la vida, ustedes saben lo que han dado, sus renuncias y su amor. Lo están logrando.

Cuidar de nosotros mismos

Lectores de mi corazón.

Hace algún tiempo, cuando mi hija aún almorzaba en el colegio, recuerdo que un día cualesquiera, compré unos ingredientes que me hacían falta para mi almuerzo. Esos ingredientes me emocionaron mucho, eran para la ensalada y la guarnición, yo tenía el resto en casa. La razón por la que me emocionaron es que me anticipaban a un delicioso almuerzo, Sepan que me encanta cocinar, pero especialmente para mi familia. Entonces cocinar solo para mí, tiene algo de nostalgia. Sin embargo, cuando compré esos ingredientes, reflexioné sobre que cada uno de nosotros también es lo suficientemente importante como para destinar algo de esfuerzo por cocinarse bien. Es que a veces puede pasar que por flojera o el apure diario, las personas que viven solas no cocinen para sí mismos, Pero, si uno mismo no se cuida ¿Quién lo hará?

Almorzando sola, me he valido de diferentes estrategias para poder contar con lo necesario para almorzar bien.

Por ejemplo, cuando cocino el fin de semana para la familia (A veces los fines de semana estamos más acompañadas), preparo un par de porciones más y las congelo.

Cuando compro la carne (Perdónenme los lectores vegetarianos y veganos), la congelo porcionada y adobada de una vez. Para diferentes preparaciones, en trocitos, en porciones para asar, albóndigas, en fin. También con las verduras, que algunas funcionan bien congeladas, entonces las parto en cubos en congelo en bolsitas aparte, según diferentes tipos de preparación.

Ahora, también está muy de moda el tema del meal prep. Con esta estrategia, organizas el menú de la semana en un día. Es muy completa porque piensan en todo: La proteína, la guarnición, la ensalada. Esta yo le ha aplicado, aunque no para la semana entera, pero es una excelente opción. Incluso para los desayunos hay unas ideas fantásticas con avena, que dicho sea de paso me han gustado mucho por lo completos que pueden ser.

De cualquier manera, siempre es importante asesorarse por un profesional de la dietética y la nutrición, para poder suplir las necesidades de tu etapa de vida.

Lo importante aquí es que no te dejes vencer de la pereza o la falta de tiempo y te alimentes bien. Recuerda, para estar bien para los demás, primero tienes que estar bien tú.

Mamás solas

Lectores de mi corazón.

¿Qué hacen ustedes cuando sus hijos no están en casa? Hace poco, mi hija tenía una salida con las amigas, y me enfrenté a quedarme sola en casa. Más allá de las preocupaciones naturales de una mente muy imaginativa, o más bien, una mente muy dramática, una vez se supera el drama, nos enfrentamos a la casa sola, a nuestra propia soledad. A estar solas con nosotras mismas.

Sin embargo ¿Si se imaginan que nuestros hijos dejen de hacer sus cosas que porque que pesar mi mamá sola en casa? Incluso, algo muy común en la adolescencia es que ya no quieran acompañarnos a lugares o situaciones que antes era normal que quisieran estar con nosotras.

Que nos sirva para situarnos en la realidad. La realidad de un ciclo de la vida que no se puede detener. La inevitabilidad del paso del tiempo. Tiempo del que nos volvemos testigos más atentos desde que nacen nuestros hijos.

El tiempo pasa, ellos crecen y tienen que vivir su vida. Y es algo de lo que me he esforzado bastante en hacerme consciente, entre más rápido empiece a entenderlo, mejor para ella y para mí. No es su responsabilidad si decido estar sola cuando ella no está. Ella debe vivir sus experiencias de vida sin culpa. Forma parte de la vida, y, con el tiempo, a medida que crezca, más tiempo pasará fuera de casa, ya sea por sus responsabilidades, sus ocupaciones o por sus planes sociales, o individuales, porque no.

Que salga, disfrute la vida, explore, haga amigos, no es su responsabilidad acompañar a su mamá. Su mamá estará siempre para ella, cuando quiera volver a casa o que sus planes sean juntas, aquí estaré.

Por eso, me esforzado en fortalecer mi relación con ella, no desde que se hizo adolescente, sino desde que nació. Tener una excelente relación con ella ha sido mi objetivo desde siempre. Al mismo tiempo, que entiendo que es un ser humano aparte, con gustos diferentes y necesidades de acuerdo a la etapa de vida en la que se encuentre.

Hija, ve y explora el mundo. Tu mamá está aquí siempre, cuando quieras y lo necesites.