Está llamando la atención.

Lectores de mi corazón.

Todos hemos estado en una situación donde hay un pequeñín “portándose mal”. Con la venía de su cuidador, claro está, que poco o nada hace por controlar la situación. Y un adulto presente, o el mismo cuidador, suelta la popular frase “Está llamando la atención”. Y muy inteligentemente, remata su preciso diagnóstico con un “Hay que ignorarlo”.

Pero, si ibas tan bien diagnosticando al malcriado…

Bueno, ya en serio… Se han detenido a pensar, ¿En que realmente están llamando la atención? Todos vemos con estupefacción como los estilos de crianza actuales, están desprovistos de límites y estructura.

Pasamos de crianzas muy severas a crianzas muy blandas. Y no es que quiera que cojan a esos “muchachos” a palo, ni mucho menos, solo que les enseñen a comportarse adecuadamente, eso es vital para su desempeño actual y futuro.

Y si, futuro. Porque luego esos pequeñines sin límites, ¿Qué clase de adolescentes serán? La temida adolescencia. No sabe uno si la padece o la sobrevive. Tanto el insufrible adolescente como el pobre padre o madre.

Y ahora bien, también si un adolescente se “porta mal” ¿También estará llamando la atención? ¿También clamará por unos padres o cuidadores que hagan su trabajo? Cómo distinguir la diferencia…

Por ahora solo les digo. Si sus descendientes están llamando la atención, por algo será ¿No?

¿Es personal?

Lectores de mi corazón.

¿Les ha pasado que se encuentran en una situación hilarante, pero resulta que el realmente el centro de burlas son ustedes? Porque burlarse de los demás es muy bueno, pero cuando se están burlando de uno la cosa cambia.

Ah, pero ya vienen a decirme que tan sensible, que tan tocada. Hasta donde es límite donde una situación puede ser considerada graciosa, y donde se pasa dicho límite al punto de herir los sentimientos del otro, del irrespeto, o incluso del escarnio público.

Pero ahora resulta que a uno todo le tiene que parecer gracioso, a riesgo de no parecer demasiado quisquillosa, así el motivo de las risas sea un error, una torpeza personal, que dicho sea de paso a veces soy bien torpe.

Para mí hay una delgada línea que por lo menos los que tienen sentido común saben que no pueden pasar. Basta con leer el lenguaje corporal de la persona que ha cometido la tontería que ha hecho reír al resto de los presentes. Con su lenguaje corporal podemos saber si nos estamos pasando o si para ella también su desliz le ha resultado gracioso, o por lo menos tiene la capacidad de reaccionar con humor a la situación.

De cualquier forma, creo que la mejor arma que tenemos todos es precisamente esa, reaccionar con humor incluso frente a los propios “descaches”, o como le digan en tu país a una situación donde alguien se equivoca en público.

Sin embargo, también hay que ser cautelosos, no todos tienen esa capacidad. Si estás en una situación donde ves que la persona no se está sintiendo muy bien con tanta risa a costa suya, trata de cambiar rápidamente de tema, no queremos lastimar a la persona en cuestión.

Y a esa persona le digo: Recuerda que la gran mayoría de las veces, no es personal. Tal vez tu chascarrillo no se podía dejar pasar de momento, y los demás no pudieron evitar reírse. Si piensas que no se están riendo de TI, sino de la situación que se provocó, tal vez puedas verlo desde otra óptica. Esa situación no te define, errar es de humanos, y que te importe un nabo, también.

Espiritualidad

Lectores de mi corazón…

Nos encontramos en la Semana Santa. Hoy por hoy no se vive esta semana como en el pasado. Sea por la vida de hoy, tan agitada, que muchos aprovechan para hacer una pausa. Sea porque el fervor religioso ha disminuido. Sea porque la pandemia hizo que la gente no sienta la necesidad de pasarse por una iglesia. Sea por lo que sea, seguramente cualquiera de ustedes reconocerá que la Semana Santa realmente ya no es como antes.

No se confundan queridos lectores, esta carta no se trata de algo precisamente religioso. Hablar de la Semana Santa se me vuelve una “excusa” en esta carta, para tocar un tema valioso pero olvidado en la era de las mujeres modernas y empoderadas: Nuestra relación con Dios.

No me importa que nombre le coloques a Dios…. Aquí busco trascender del tema religioso, y explorar el tema espiritual.

Mi fe, en lo personal, ha sido como una montaña rusa cuyas subidas y bajadas se ven fuertemente influenciadas por mi racionalidad. Las preguntas, muchas de las cuales seguramente ustedes también se han hecho. Preguntas que hacen tambalear hasta el más creyente. Sin embargo, con el tiempo, tras diferentes batallas y luchas, propias precisamente de esta modernidad, percibí que definitivamente uno no puedo solo en esta vida. Y que por más preguntas que me pueda hacer, veo que la única forma es ir de la mano de Dios.

Y aunque haya empezado hablando de la Semana Santa, celebración propia de la fe católica, si lo notas, aquí hablo de una relación íntima y personal con Dios, sin importar si son religiosos o no, o cual religión profesen. Me parece importante hacer esta distinción. Que hay personas que descuidan su parte espiritual por desacuerdos directores con las organizaciones religiosas.

Así que esta carta, es para recordarte. Así te hayas alejado de Dios, Él nunca te ha abandonado. Vuelve a Él. Por el camino que elijas. Pero vuelve a Él.